VOCACIÓN DE SERVIR

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Por: Dra. Teresa Viera Hernández

Muchos escribfidelen y, por supuesto, mejor y más profundamente que yo acerca del líder mundial que es Fidel, movidos por la tristeza. Diversas son las áreas en las que se aborda su personalidad y los enfoques con las que se describen sus más relevantes virtudes.

A mí se me antoja escribir, en presente, sobre su infinita vocación de SERVIR; así, con mayúscula. Para mí, su mayor enseñanza ha sido precisamente la de aprender la utilidad de la virtud martiana; esa que brinda al hombre (y la mujer), la necesidad de reflexionar en que su talento no es para sí, sino para lo demás y no para los demás, sino, también, para lo que nos trasciende como seres humanos: LA HUMANIDAD.

Su inclaudicable necesidad de vencer toda batalla, no por el mérito, sino por el bien que hace esa victoria; me enseñó este optimismo a ultranza, del que algunos se ríen, cuando creen que no lo logro. Su necesidad útil de trasmitir la experiencia que le han dado, no los estudios solamente, sino la práctica cotidiana y no plana, sino llena de matices; nos enseñan a diario la responsabilidad con la formación de los más jóvenes, en la larga e interminable carrera al triunfo y éxito colectivos.

No es posible imaginarlo de otra manera que sirviendo a todo lo demás. Era y es aún, el que puede ser capaz de pensar en cosas que no imaginamos sean necesarias pensarlas en este preciso instante; en que la urgencia en la solución de no pocos inmediatos problemas nos consume. Por eso es preciso no estudiar solo lo que escribió o dijo, sino los procesos que lo condujeron a eso ¿Por qué es así Fidel? Cuando podamos medir cada uno de los pasos que dio, la manera y las vías que usó para darlo; estaremos siendo capaces de enseñarnos a ver su grandeza infinita. Su naturaleza, como la de Martí, no proviene solo de los estudios; ya eran capaces ambos, cuando los estudios forjaron el ideal, de mostrar sensibilidad sin límites por las buenas y nobles causas.  La cuna?, es posible sí, pero tiene obligatoriamente que haber más. Es preciso escudriñar en cada momento de la vida de los grandes hombres cubanos de todos los tiempos, que al igual que él, aún hoy, no dejan de servir; solo por el amor al arte de hacerlo.

Muchas veces he oído acerca de publicaciones que recojan su obra revolucionaria…., y está muy bien, la biografía…., y está muy bien; pero me parece relevante su pensamiento y a veces el pensamiento tiene una gran cuota de riqueza imperceptible en lo que finalmente se hace, se escribe o se ve. Creo, firmemente, que para entender la admiración y veneración masivas a un líder, de que es objeto este grande de dos siglos, es preciso llegar a entender esos complejos procesos que no se explican; sencillamente suceden en algoritmos tampoco tan bien planteados, pero que, al final  conducen a verdades absolutas en la historia no solo de países y personas, sino del tiempo.

Fidel es escuela del saber pensar, del saber conducir, del saber triunfar y es muy necesario apropiarnos de todo eso para hacer avanzar el Socialismo Cubano por el que hemos optado. Muchos en estos tiempos modernos descansan, disfrutan vacaciones o sencillamente deciden trascurrir ociosamente su vejez y él, al final, nos enseña, cuando comienza la inmortalidad, para qué viene  el hombre al mundo: PARA SERVIR, PARA SER ÚTIL.

Es una persona que no deja de hacer. Muchas veces he dicho a los más íntimos que soy alguien, a pesar de que parezca increíble, que puedo permanecer totalmente callada, sin hacer absolutamente nada, durante más de 24 horas y, algunos, hasta se han asombrado de ello. Ahora que lo pienso, qué de extraordinario tiene detenerse; lo que se necesita de nosotros es que hagamos y ojalá todos empleáramos el talento que poseemos, cualquiera que este fuere, en hacer el bien y hacerlo bien.

Sé que el homenaje que quisiera no puedo aún dárselo; me falta mucho para llegar a ser como el Che que concibió para mí y para todos nosotros y tengo que esmerarme en aprender todo lo que pueda, para ayudar en lo que sea imaginable ahora y en lo que no puedo imaginar. Sé, objetivamente, que puedo llegar a ser una mejor persona y que así lo necesitan, sobre todo, mi hija y el colectivo al que hoy me debo y sé, también, que no es buscar perfección inlograble a lo que debemos dedicarnos; sino a lograr la excelencia humana sensible y perfectible que necesita Cuba.

Lo que sí puedo garantizarle, Comandante, es que viviré tratando de hacerlo.

Gracias por servirme siempre. Somos muchos para el hacer de estos tiempos; no deje de guiarnos.

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Un comentario sobre “VOCACIÓN DE SERVIR

    Mirlene Simões Severo escribió:
    28 noviembre, 2016 en 6:34 AM

    Fidel vive em nossos corações e mentes!

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