Dichosa de ser cubana

Posted on

monte de las banderas+Cuba

Por: Teresa Viera Hernández

“Orgullosos de representar al pueblo cubano….”, dijo Morlote al arribo de la 1era parte de la Delegación Cubana que llegó a la Patria, luego de hacerla sentir, a ella, el centro de América; con la actitud asumida por estos dignos cubanos en Ciudad Panamá, en la presencia histórica y primera de Cuba en estas lides.

Me he hecho mujer cubana sintiéndome orgullosa siempre de ser representada por: excelentes dirigentes políticos y del Estado, en los más importantes y controversiales escenarios internacionales; por capaces y competentes deportistas y artistas que me han hecho saltar de mis asientos, por sus logros y el lugar en el que han puesto las cuatro letras de nuestra islita en la arena internacional; por excelentes médicos, enfermeras, profesores e instructores deportivos, que han llevado los indicadores de calidad de vida de los países de toda la América Latina y de todas las otras regiones del mundo a cifras impensadas por los sistemas de salud y educación de esas naciones y, sobre todo, por aquellos que llegaron primero a entregar, incluso la vida de ser preciso, para cortar la epidemia de Ébola en el hermano continente Africano.

A la vuelta de este análisis, me doy cuenta que he sentido el orgullo de una unidad en la defensa de los principios que definen a la sociedad más justa del mundo y que ha podido ser correctamente interpretada por cada uno de los representantes de mi país en la arena internacional, independiente de su edad, sexo, color de la piel, credo, militancia política y responsabilidad social en Cuba.

Por eso tengo que agradecer yo, Morlote, a todos ustedes, el sentirme pletórica de felicidad de decir SOY CUBANA. Cuando estas cosas pasan, pienso en que, si es fácil no fuera para nosotros; porque el triunfo nos gusta ganárnoslo, no tomarlo simplemente como la mayoría; aunque realmente llegamos siempre a tomarlo con todo el mundo; pero, siempre también, se da la oportunidad de verlos a todos brillar. A la Lissette, hoy dirigente de la FMC, al lado de la que trabajé durante tantos años; a los y las jóvenes dirigentes nacionales de la FEU, la FEEM y la BJM de Instructores de Arte, a los que he visto hacerse grandes y no precisamente por sus años; al joven periodista Yoerkis, que se dedicó a dejar claro cómo asumimos los cubanos y cubanas nuestra participación en el cónclave; al Yusuam martiano, al que admiro y quiero y a los jóvenes con nombres que conozco y otros que desconozco, a todos los cuales, antes de irse, tuve la oportunidad de desearles el éxito, que sin dudas tuvieron. También, por supuesto, al médico religioso y al también maestro Leal; a la elocuencia del Abel, con nombre de joven mártir revolucionario, que no es solo el asesor de mi Presidente, sino el de todos y todas. A Elier, el joven historiador y al Martínez Heredia, estudioso experimentado y a aquellos que no dejaron espacio para la falacia y la chapucería, en un escenario en el que, los mal nacidos, quisieron hundir a Cuba; la islita digna, solidaria, hermana y próspera, a pesar de un bloqueo aún en pie y que, sinceramente, veo cada vez más cercano su final, por absurdo.

Hoy dirijo a un muy joven, en su gran mayoría, colectivo; estudioso de la mejor juventud del mundo, que es la nuestra y del que también tuvo Panamá a dos representantes. Durante el proceso de inscripción en el evento les decían aquí las muchachitas de Tere; debe ser por su corta edad y porque eran trabajadoras del Centro de Estudios Sobre la Juventud. Pero al verlas, a través de las señales de televisión y en las redes sociales, me doy cuenta de que tienen y merecen ser llamadas por sus buenos nombres, que comienzan con Y: Yoannia y Yoslaine. Nenas, hoy les debemos las gracias de un centro entero, que se sintió orgulloso gracias, también, a ustedes; por profundas y alegres, de esa única manera que puede ser la juventud de nuevo tipo.

Agradezco al Raúl inmenso que tomó por asalto el espacio robado a este gran país americano, durante tanto tiempo y llevó consigo al Martí y al Gómez, que desembarcaban por Playitas hace 120 años y también al invicto Fidel, ganador de todas las batallas. Al General Presidente al que todos aquí llamamos simplemente por las 4 letras de su nombre, porque él nos lo permite y porque se sabe querido, al estilo del cubano, “que habla hasta por los codos”, como dijo allá su tocayo Pastor.

La última invitación, solo la recuerdo del poeta: OJALÁ esta cita panameña nos devuelva una sola América; porque hayamos entendido que hay un único camino a la salvación colectiva y es ser “… un tilín mejores y mucho menos egoístas”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s