Homofobia en un mundo de diversidad sexual

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AvanzadaPor: Raida Semanat Trutie

La oportunidad de compartir experiencias con excelentes amigos que han vivenciado en diferentes momentos de sus vidas conflictos internos, frustraciones y malestares tan solo por las maneras de expresar su sexualidad, ha sido la motivación principal para escribir estas palabras. También las desgarradoras imágenes que aún perduran en mi memoria de un muchacho “ardiendo en llamas” por las calles pidiendo el auxilio de los demás; y la fatalidad de no poder salvarlo con vida de aquella trágica y macabra escena, presenciada por todo un barrio que quedó totalmente conmovido, frustrado, enlutecido.

Los estereotipos falsos existentes sobre las orientaciones sexuales que difieren de la heterosexualidad (atracción hacia personas del sexo opuesto) son la base de los prejuicios que conducen a la homofobia, que no es más que el miedo irracional a los homosexuales (los que sienten atracción hacia personas del mismo sexo); y que se pone en evidencia en actitudes, acciones o actos de rechazo, repudio, discriminación, censura, odio, desprecio, marginación y maltrato hacia ellos, agrediendo en muchas ocasiones su integridad física.

La sexualidad potencia el crecimiento personal y es vital para el desarrollo humano en todas las dimensiones de su existencia. Toda persona tiene el derecho de vivir y disfrutar su sexualidad de forma plena y responsable, con la correspondiente articulación entre lo personal y lo social. Así, cada individuo debe ser capaz de tomar decisiones y asumir responsablemente sus actos y consecuencias ajustado al contexto social en el que se desenvuelve. Sin embargo socialmente y, de manera muy marcada al interior de nuestras familias, no estamos preparados para aceptar relaciones de pareja entre personas de un mismo sexo, por lo enraizado que tenemos -desde lo socialmente establecido- patrones, normas, estereotipos referentes a estas temáticas.

La familia, la escuela y otros agentes de socialización son esenciales y determinantes para el pleno desarrollo de adolescentes y jóvenes, evitando llegar a escenas traumáticas y lamentables como la referida al inicio. Un mal manejo de las situaciones conflictivas que se viven en las edades más jóvenes pueden ser resultado de infelicidad, depresiones, desviaciones conductuales e incluso de ideas suicidas. De ahí que sea imprescindible ir fomentando en ellos, desde bien pequeños, la independencia, la autonomía, la seguridad y confianza en sí mismos para que sean capaces de asumir conscientemente decisiones importantes en sus vidas.

Los padres deben prepararse para esta etapa brindando un ambiente seguro y amoroso en el hogar, y favoreciendo un clima de honradez, confianza y respeto mutuo. Es necesario promover la convivencia pacífica y la educación en valores. Los tiempos exigen el respeto a los demás y la tolerancia, basados en un cambio de mentalidad, donde se logre mayor autoestima, autonomía, independencia, cooperación y solidaridad. Todos como seres humanos especiales que somos tenemos derecho a vivir con nuestras propias maneras de ser, pensar y actuar, de disfrutar la vida y, por consiguiente, nuestra sexualidad.

Actitudes contrarias, como la homofobia, solo son generadoras de malestares. Deben encontrarse mecanismos que contribuyan a desculpabilizar a los hombres y mujeres que presentan una orientación sexual opuesta a los cánones sociales. Tenemos un guión aprendido desde lo histórico cultural que lo inmoviliza todo, por no corresponderse ya a las nuevas condiciones y desarrollo mismo de la humanidad, y mientras más aprendido y aprehendido está, menos individuos somos. Es vital la necesidad del aprendizaje de un nuevo guión para salir de la dependencia a la autonomía verdadera, a la armonía -ante todo- con nosotros mismos y con la sociedad. Es imprescindible tomar conciencia de la necesidad del cambio.

En ese proceso de aprendizaje no puede descuidarse la identidad de cada cual, si ella se pierde dejaríamos de ser nosotros mismos. De ahí que sea un proceso lento, que conlleve a la integración, donde todas las individualidades cuenten, incorporando y aceptando a todos en un gran sistema integrador, única forma de atender verdaderamente la diversidad. Convirtiéndose en una filosofía de vida para el logro de la tan anhelada equidad y justicia social.

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