Paradigma del periodismo

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marti periodista“La prensa no puede ser en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora del nuevo templo magno invisible, del que es el hombre puro y trabajador el bravo sacerdote.”

José Martí

Por: Dunia Cruz

En el camino hacia José Martí aparecen siempre múltiples senderos. Su obra vasta, pese a haberlo sorprendido la muerte cuando comenzaban a fructificar los incansables esfuerzos para llevar adelante la Guerra Necesaria por la independencia de Cuba, abre un espectro de inigualable riqueza y profundidad hacia temas universales. Y en esa inmensidad que es el Apóstol, a propósito del Día de la Prensa Cubana, traemos a la red un texto que refiere su labor periodística en el periódico Patria, desde esa totalidad humana de la que parte todo en él.

Abordar al Martí periodista sin que nos quede el extraño vacío de no haber sabido aprehenderlo en esa unidad que fue, nos obliga entonces a establecer coordenadas precisas, una especie de hilo de Ariadna que nos conduzca hacia el lugar donde nace la pasión a la cual consagró la vida: la Patria, que es la humanidad, es la América Latina, pero es ante todo, Cuba.

Al servicio de la patria, la pluma.

El periodismo emerge como una tribuna para los propósitos martianos de alertar a los pueblos sobre cuestiones medulares, para enjuiciar las intenciones expansionistas y de dominación de los Estados Unidos sobre el continente, para aunar las voluntades de quienes aspiraban zafarse del coloniaje español. La palabra, con cada publicación, se multiplica y comienza a volar encrespada para difundir el ideal de liberación.

De su primer periódico estudiantil manuscrito El Siboney a Patria se evidencia una evolución en el pensamiento revolucionario martiano. El tono punzante de los primeros escritos tuvo que ir transformándose en expresión indirecta, que acude al símbolo y la alegoría; pero sin abandonar nunca la misión de orientar, educar, despertar. Veía en el periodismo una función utilitaria y, en correspondencia con ese quehacer primordial, era preciso un lenguaje penetrante que tocase la fibra más honda, la más humana.

La Nación, de Buenos Aires, La Opinión Nacional, de Caracas, El Economista Americano, El Porvenir, de Nueva York, El Partido Liberal, de México, y La Opinión, de Montevideo fueron algunos de los periódicos que recibieron su colaboración. Aunque no pocas veces fue censurado por sus descarnados criterios, supo servirse de las páginas de los diarios para realzar muestra tierra latina y desentrañar los verdaderos intereses norteamericanos con ella.

Sin embargo, llegaron momentos cruciales para la patria. En 1891 renuncia Martí a todas sus responsabilidades y decide volcar sus fuerzas en la preparación de una nueva etapa de lucha. Surge entonces Patria, cuyo primer número aparece el 14 de marzo de 1892, como el vehículo -ahora sí-más personal de Martí, para expresar su pensamiento, para sembrar sus ideas y doctrinas entre sus compatriotas, en las difíciles horas preparatorias y precursoras a la última guerra de independencia”.

En Patria alcanza el Apóstol su obra mayor en el terreno de las letras: aborda el artículo de fondo o la crónica – como la de la sección En casa– que describe la diaria realidad de la emigración cubana en sus actividades más diversas. Siempre desde sus páginas, combatió el odio al negro -en artículos como Mi Raza-; fomentó el patriotismo con expresiones como Patria es Humanidad; alertó sobre los afanes imperialistas en la sección La verdad sobre los Estados Unidos; exaltó las virtudes de cubanos y puertorriqueños para gobernarse; y llamó a otras naciones a apoyar a Cuba en su lucha, a que se levantaran con ella para todos los tiempos.

(In)conclusiones para un regreso.

El valor primero de este esfuerzo editorial radica  en el compromiso irreversible con la causa de la libertad. Así como movilizó a quienes le leían para sumarse a la lucha, trascendió en el tiempo para ser asimilado en la nueva conciencia de otros jóvenes que se declararon continuadores de sus doctrinas y asumieron también un pacto de Independencia o Muerte. La Generación del Centenario recurrió a Martí y lo incorporó en su estrategia, articulando su accionar comunicativo en las nuevas circunstancias pero bajo principios similares. Igualmente el llamado de Cuba fue el estímulo fundamental.

Ciento y tantos años después de la fundación del periódico Patria,  las doctrinas martianas continúan siendo de obligada visita. El siglo XXI exige a los profesionales de la comunicación mucho más que un lenguaje convincente y bonito. El periodista cubano debe hablar la lengua de todos y mostrar su compromiso con la cuota de deber para con la época que vive. Pero, por encima de todo, preservar aquella voluntad y atrevimiento de “querer mirar al sol cada mañana, y de sentir sus pies bien firmes en la tierra que pisa.”

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