Las organizaciones juveniles y los jóvenes, ¿de qué se trata?

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Las organizaciones juveniles y los jóvenes

Por: Luis Gómez Suárez

En el acto por el 55 aniversario del arribo de Fidel a La Habana, el primer vicepresidente del Consejo de Estado Miguel Díaz Canel, convocaba a las organizaciones juveniles a contribuir a la lucha política e ideológica, en circunstancias en que los enemigos de la Revolución realizan una especial labor de zapa por atraer a la población joven con sus manipulaciones y cantos de sirena.

Se trata de un reto muy difícil para el sistema asociativo, pero inaplazable. ¿Difícil por qué? No son pocas las observaciones que pudieran hacerse, las cuales han erosionado su credibilidad entre los jóvenes, con quienes deben establecer un diálogo, aunque no de sordos y mucho menos catártico, sino de comprensión y renovación del compromiso revolucionario.

Las organizaciones se han tornado en medios para la ejecución de tareas y no para contribuir a la consecución de un cambio en la forma de ser y actuar de los jóvenes. Ello puede ser constatado en la formalización de la actividad cotidiana, generada por la rutina y cierto espíritu conformista con lo orientado y alcanzado.

Son válidas en este sentido las observaciones que se hacen en cuanto a que las organizaciones no siempre han podido erigirse en espacios de participación efectiva y empoderamiento a través de la toma de decisiones. Tanto la investigación científica como la prensa han constatado el criterio de los jóvenes quienes no se sienten representados por las organizaciones que les son afines. Esta es una de las principales cuestiones que afectan el proceso de socialización del joven y el protagonismo juvenil. De esta forma, los jóvenes tienden a desarrollarse como objetos de políticas, pero no como sujetos de ellas.

Si bien no es un fenómeno privativo del ámbito juvenil, el formalismo se ha propagado por sus organizaciones, sobre todo por sus estructuras de base, lo que impide el adecuado desarrollo de la socialización. Pese a que se han dado pasos para enfrentar tal situación, no ha sido posible superarla por su magnitud y complejidad. Es cierto también que la dinámica organizacional difiere de acuerdo con las provincias, municipios, organizaciones de bases y sectores donde operan.

El problema de las organizaciones juveniles se relaciona cada vez más con el ámbito micro de actuación, con su capacidad de autogestión interna y de influencia en la toma de decisiones. La situación de la joven generación no está, ni puede estar abstraída de las condiciones sociales concretas en las cuales ocurre su socialización. Los mecanismos internos deben propiciar la conformación de modos de participación consciente y comprometida. Para esto es necesario vincular más a las organizaciones juveniles a los distintos sujetos colectivos y al joven concreto, con sus necesidades, intereses y puntos de vista. Debe cambiarse la visión instrumental de las organizaciones en elementos activos de la transformación de nuestra realidad. Con ello se potenciará su misión y su capacidad para contribuir a la conformación de la nueva personalidad.

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