Niños, adolescentes y jóvenes colorean nuestras calles

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509-fotografia-gPor: Keyla Rosa Estévez García

Este 2 de septiembre las calles cubanas volvieron a engalanarse con los típicos colores de los uniformes escolares, las puertas de las casas abrieron muy temprano y nuestros niños, adolescentes y jóvenes visten de rojo, azul, amarillo, carmelita, verde y blanco. Tras días de sueños, preparativos, alegrías, finalmente llegó el día esperado para decir adiós a las vacaciones e ir al reencuentro de amigos, maestros, y pupitres. Unos continúan sus pasos anteriores y otros exploraran un mundo nuevo.

Las aulas de 10 439 escuelas reciben cada mañana cerca de dos millones de estudiantes de las diferentes enseñanzas. Se confeccionaron 20 millones  de libretas y se imprimieron 4 millones de ejemplares de libros y 10 millones de cuadernos, existe garantía de lápices, y se realizaron reparaciones a varios centros escolares del país. Sin lugar a dudas el Estado destina cuantiosas sumas para garantizar el futuro de los más jóvenes de casa. Los datos expresan que aunque nuestro sistema educacional está lejos de ser perfecto no existe lugar en el mundo donde cada mañana al despertar tengamos que pensar en el pago de la educación de nuestros hijos o en qué hacer con ellos porque los educadores han decidido hacer un paro para demandar mejores atenciones.

Precisamente los maestros y profesores estarán en el centro de la atención de las autoridades y las familias, se ha expresado el alto compromiso social de ellos para enfrentar cada una de las actividades programadas y lograr el fin de la educación integral de sus educandos. Será el ejército de educadores los combatientes de primera fila en el enfrentamiento a las ilegalidades, las indisciplinas y hechos de corrupción. Para ello deberán exigir por el cumplimiento de lo estipulado, a partir de su ejemplaridad, preparación y vínculo con la familia. En algunos lugares se tendrán que tomar alternativas para garantizar la cobertura docente y en muchos nos encontraremos a maestros bisoños, pero a todos debemos honrarlos por su titánica labor.

El esfuerzo realizado puede ser en vano sí no nos unimos familia, escuela y sociedad en aras de que cada uno atendamos las responsabilidades contraídas en la educación de los estudiantes. Para ello se debe reforzar el vínculo de las tres instituciones en función del cumplimiento de los reglamentos escolares, será importante retomar la confianza de las familias en el sistema educacional y a su vez la institución escolar debe aprender a escuchar los criterios acerca de su  funcionamiento. Un punto importante será el rigor y el enfrentamiento consecuente, sistemático e integral ante manifestaciones de fraude, y otras distorsiones como son las indisciplinas sociales, los malos hábitos y las prácticas no deseadas.

Es el curso escolar para velar por el uso adecuado del uniforme escolar, por la aplicación correcta del idioma español,  la ortografía y por una mayor conocimiento de la Historia de Cuba. Se debe lograr una mejor orientación vocacional y orientación profesional en aras de alcanzar una coherente continuidad de estudios. Sí todos no hacemos lo que nos corresponde estaremos arriesgando el futuro de la patria y podremos perder la alegría de amanecer cada septiembre con los colores de nuestros uniformes.

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