MUJERES JÓVENES: ALGUNAS REALIDADES PARA PENSAR LA EQUIDAD

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Por: Dra. Ana Isabel Peñate Leiva

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Hace solo algunas semanas, Cuba defendió su Informe ante la 55 Sesión de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer), de la que es signataria desde 1980, con el valor añadido de ser el primer país en firmarla y el segundo en ratificarla. Asumir esta norma jurídica internacional no ha sido más que dar continuidad a la política del Estado y el gobierno cubanos, que por más de cinco décadas han promovido la inserción plena de las mujeres en las diferentes esferas de la sociedad, con el empeño de minimizar al máximo cualquier vestigio de discriminación que limite alcanzar este objetivo.

 

Desde 1972, con el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, la mujer joven se visualiza con mayor intensidad en las políticas públicas, proyectos, acciones y programas que desde lo gubernamental se diseñan e implementan para el sector joven de la población. Ello cobra singular importancia si se considera que las mujeres jóvenes –en cualquier lugar del mundo- tienden a ser discriminadas por género y por edad.

 

¿Cómo se representan muchachas y muchachos en algunos indicadores de inserción social?

 

Según el último estudio nacional de la población adolescente y juvenil cubana (2012), las graduadas de la enseñanza media superior y universitaria alcanzan el 52,1% y el 56,6% respectivamente, lo que se traduce en que son ellas las que poseen mayor nivel de instrucción, correspondiéndose con el aprovechamiento que han hecho de las oportunidades que ha brindado el país para estudiar y trabajar. Eso pudiera explicar por qué más de la mitad de las jóvenes vinculadas laboralmente ocupan la categoría de técnicas, superando a sus similares varones en un 20,5%.

El análisis de la situación económica de la población joven indica que la percepción acerca de la disponibilidad de recursos económicos es mayor entre los varones; no obstante, es más alto el número de muchachas que percibe que sus recursos le permiten satisfacer todas sus necesidades. Respecto a las fuentes de manutención, las mujeres contribuyen más que los hombres a la conformación del grupo de jóvenes que dependen económicamente de otras personas sin embargo, sucede lo contrario cuando se trata del trabajo como fuente de manutención (hombres 53,5% y mujeres 44,3%). Estos datos plantean la persistencia de la reproducción de esquemas de género, que colocan a los hombres en funciones de proveedores de bienes materiales a la familia. En cuanto a la inversión de ingresos, las mujeres se distinguen ligeramente de sus coetáneos varones, en los alimentos, los gastos de la casa, la manutención a otras personas, así como el vestuario y el calzado; esferas que están relacionadas con los roles tradicionalmente femeninos, funciones colocadas en esencia en el ámbito doméstico, del cuidado del hogar y de la familia.

 

Otro indicador a considerar lo constituye la promoción de la mujer joven a cargos de dirección de primer nivel. Es una realidad que aún subsisten en Cuba factores subjetivos relacionados con creencias, prejuicios y patrones culturales que limitan la nominación y elección de las mujeres a las estructuras de primer nivel de toma de decisiones y representatividad en algunos espacios públicos. No obstante, debe reconocerse la voluntad política y el mandato constitucional que establece la igualdad de mujeres y hombres para elegir y ser elegidos, y pone solo como condición la capacidad de los seres humanos para asumir estas funciones. Tampoco debe desestimarse que los cambios en la subjetividad necesitan de un período de tiempo mayor para ser incorporados, de manera consiente y comprometida, en la práctica cotidiana de los seres humanos.

 

El análisis de la promoción de mujeres a cargos de dirección de primer nivel en las organizaciones propiamente juveniles, léase Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), indica variaciones en cuanto a las concepciones de género. Hasta finales de los años 90, solamente una mujer había sido elegida Primera Secretaria de la UJC; en los años 2000 dos mujeres más son promovidas a esta alta responsabilidad; también se han hecho presentes en las primeras secretarías a nivel de provincia y en los Buróes a todas las instancias (municipios, provincias y nación). La FEU por su parte, que cuenta con mayor matrícula de féminas y en correspondencia, con mayor número de mujeres graduadas, en 2 de sus últimos mandatos ha estado presidida por mujeres. Mientras que en la FEEM el comportamiento ha sido del 100% en la última década. En otras asociaciones juveniles como por ejemplo, las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), donde se agrupa de manera voluntaria el potencial científico joven del país, la Presidencia Nacional ha estado ocupada por 4 mujeres, en los últimos 10 años.

 

Pese a las limitaciones, un balance general indica que las mujeres jóvenes pueden considerarse protagonistas activas de las transformaciones que acontecen a nivel social. No obstante, reflexionar todas y todos, más allá de las edades, nos ayudará a ser más certeros en el camino por la equidad de género.

 

 

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